Gatos persa, hipotecas e inexplicables ruidos nocturnos
Sonaba de fondo una melodía de vientos y un aroma a fresas se aproximaba hacia mí, no sabía nada, todo estaba a punto de estallar. Maribel montaba nata en la cocina y Luz se sentaba en el sillón de cuero, con las piernas cruzadas, bebiendo ginebra con hielo, maquillada de azul y negro. Me hablaba sobre gatos persa, hipotecas e inexplicables ruidos nocturnos.
- Luz: ¿Entiendes lo que te quiero decir?
- Yo: Entiendo que no es más que palabras, las enemigas del hombre.
- Luz: Acabarás entrando.
- Yo: No más dentro que tú.
- Luz: Hasta el fondo.
- Yo: El fondo es el precipicio.
- Luz: El fondo es el vacío.
- Yo: Saltaré.
- Luz: Caerás.
- Yo: Alguien me esperará abajo.
- Luz: Allí estaré.
- Yo: Eres incalculable.
- Luz: No estoy hecha de números.
- Yo: ¿De qué estás hecha?
- Luz: Adivínalo tú.
- Yo: ¿Es una invitación?
- Luz: Es una declaración.
- Yo: Hablaremos.
- Luz: Pronto. (Me guiña el ojo.)
Llega Maribel al salón, con la merienda, esperando un cumplido de ambos o de alguno de los dos. Me besa, se sienta en mis rodillas:
- Maribel: Esto hay que celebrarlo, dos meses juntos y ¡aún no conocías a mi mejor amiga! ¿De qué hablabais?
- Luz: De gatos persa, hipotecas e inexplicables ruidos nocturnos.
- Luz: ¿Entiendes lo que te quiero decir?
- Yo: Entiendo que no es más que palabras, las enemigas del hombre.
- Luz: Acabarás entrando.
- Yo: No más dentro que tú.
- Luz: Hasta el fondo.
- Yo: El fondo es el precipicio.
- Luz: El fondo es el vacío.
- Yo: Saltaré.
- Luz: Caerás.
- Yo: Alguien me esperará abajo.
- Luz: Allí estaré.
- Yo: Eres incalculable.
- Luz: No estoy hecha de números.
- Yo: ¿De qué estás hecha?
- Luz: Adivínalo tú.
- Yo: ¿Es una invitación?
- Luz: Es una declaración.
- Yo: Hablaremos.
- Luz: Pronto. (Me guiña el ojo.)
Llega Maribel al salón, con la merienda, esperando un cumplido de ambos o de alguno de los dos. Me besa, se sienta en mis rodillas:
- Maribel: Esto hay que celebrarlo, dos meses juntos y ¡aún no conocías a mi mejor amiga! ¿De qué hablabais?
- Luz: De gatos persa, hipotecas e inexplicables ruidos nocturnos.

1 Comments:
Para empezar a conocer a una posible pareja, con tres meses te haces una idea de si va a funcionar por más o menos tiempo...
Y ya se sabe... a veces querer que las dos personas que más quieres se conozcan... te puede dejar fuera de juego. Riesgos que mejor conocer a tiempo.
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