La recompensa del pobre
Te encontré borracha
por las calles
riéndote de la gente
que asustada te observaba.
Te abroché el abrigo,
te pagué un taxi a casa.
A la siguiente semana
un ramo de rosas
adornaba mi ventana
y una tarjeta pedía disculpas
“avergonzada”.
¿Cómo conseguiste
la dirección
de la que fue mi casa?
Te busqué
por todos los suburbios
y altares de la ciudad.
Te busqué
con el pensamiento
y la mirada.
Te busqué sin descanso
y mi morada
se quemó un día
en alcohol y lágrimas.
Vagué por los sucios arrabales
ocultándome del sol
y de la lluvia.
Me arrastré por las calles,
las mismas
en que una vez te vio la luna
como ebria caminabas
y lamiéndome las heridas
que el viento me cortaba
abandoné la ciudad
guiado por la esperanza
de encontrar
el norte de mi vida,
un sendero por el que caminar
sin sentirme perseguido
por la vergüenza y la ruina.
Una mañana fría,
borracho
hasta los párpados
creí verte flotando
en mi dulce agonía.
Me miraste fijamente
unos segundos
y apartaste tu mirada
de la mía,
asustada
continuaste tu camino
alejándote del mío.
ERAS TÚ.
Iba borracho
pero sé que eras tú.
Con hambre, sed,
pobreza y llanto
continué mis senda.
Jamás
he odiado
tanto.
por las calles
riéndote de la gente
que asustada te observaba.
Te abroché el abrigo,
te pagué un taxi a casa.
A la siguiente semana
un ramo de rosas
adornaba mi ventana
y una tarjeta pedía disculpas
“avergonzada”.
¿Cómo conseguiste
la dirección
de la que fue mi casa?
Te busqué
por todos los suburbios
y altares de la ciudad.
Te busqué
con el pensamiento
y la mirada.
Te busqué sin descanso
y mi morada
se quemó un día
en alcohol y lágrimas.
Vagué por los sucios arrabales
ocultándome del sol
y de la lluvia.
Me arrastré por las calles,
las mismas
en que una vez te vio la luna
como ebria caminabas
y lamiéndome las heridas
que el viento me cortaba
abandoné la ciudad
guiado por la esperanza
de encontrar
el norte de mi vida,
un sendero por el que caminar
sin sentirme perseguido
por la vergüenza y la ruina.
Una mañana fría,
borracho
hasta los párpados
creí verte flotando
en mi dulce agonía.
Me miraste fijamente
unos segundos
y apartaste tu mirada
de la mía,
asustada
continuaste tu camino
alejándote del mío.
ERAS TÚ.
Iba borracho
pero sé que eras tú.
Con hambre, sed,
pobreza y llanto
continué mis senda.
Jamás
he odiado
tanto.

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