Nueve letras
Cogí una palabra al vuelo
(no diré cuál)
y la introduje en una jaula,
la alimenté con el color de tus ojos,
con el vidrio de tus lágrimas,
con la forma de tu pelo,
con el látigo del viento,
con el dolor de un beso,
con el atardecer de lo nuestro.
La jaula cayó al suelo,
entre hierros doblados
escapó la palabra
retomando el vuelo.
Te marchaste.
No dejaba de llorar:
Nada es eterno,
salvo la eternidad.
(no diré cuál)
y la introduje en una jaula,
la alimenté con el color de tus ojos,
con el vidrio de tus lágrimas,
con la forma de tu pelo,
con el látigo del viento,
con el dolor de un beso,
con el atardecer de lo nuestro.
La jaula cayó al suelo,
entre hierros doblados
escapó la palabra
retomando el vuelo.
Te marchaste.
No dejaba de llorar:
Nada es eterno,
salvo la eternidad.

1 Comments:
Me gusta los finales contundentes, que te dejan mareado...
sí..
Nada es eterno,
salvo la eternidad.
Cito a Nacho Vegas..
me muero por citar ésto desde que lo descubrí:
"solo quiero que sepas
que ya no te tengo miedo...
que ahora estoy cansado,
que solo tengo miedo de mi propia vida...
y que sé que lo tendré toda la puta vida,
decida lo que decida..."
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